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Celeste Grillo: “La literatura es una aventura cultural”

Publicado: 01/07/2018


La autora de ‘La doble vida de Guillermo, Crónica de una modelo vivo’ explicó a Castelar Digital cómo se basó en su propia experiencia para llevar adelante esta ficción. “Me siento identificada con la literatura latinoamericana y ese modo de escribir: actual, fresco, lacónico“, explicó

Celeste Grillo mueve sus manos sobre la mesa del café que ofició de punto de encuentro entre la escritora y Castelar Digital. La cercanía con la estación de Haedo  introducen los sonidos del ferrocarril: el trajín de los trenes, la chicharra de la barrera, las voces de los pasajeros, que inevitablemente se cuelan en la charla. Junto a las tazas de café hay un ejemplar de ‘La doble vida de Guillermo, Crónica de una modelo vivo’, la primera novela de la vecina, su primer “texto largo” que conoce la luz tras un sinfín de cuentos y “cortos” que llegaron a su público en formato digital. Su obra se basa en la experiencia de una modelo vivo, aquella persona que despojada de vestimenta posa ante estudiantes de arte para que agudicen la observación en el estudio de la figura humana. Un rol artístico y pedagógico jugado que Celeste conoce de primera mano, su propia mano. La autora fue modelo vivo gran parte de su vida laboral. La experiencia de posar ante los estudiantes fue el punto de inicio de esta novela que mezcla lo biográfico inspirador con lo ficcional que llega al papel. “Este texto quizás sea un texto híbrido que comparte características de una biografía con elementos ficticios, atmósferas y paisajes que se despliegan en el texto sin relaciones directas con la realidad. Tiene una ineludible impronta autobiográfica, porque uno escribe sobre lo que conoce. Muchos años trabajé de modelo vivo, es un rol que conozco muy bien, pero no soy yo la protagonista”, comenzó a explicar Grillo.

“El punto de partida de este libro es el rol del modelo vivo de una escuela de arte del conurbano. El rol es inusual en el conurbano, por lo tanto  también es inusual en el imaginario que tenemos de  los talleres. Acá aparece un personaje que está sumergido en una situación muy distinta. Es un modelo que posa desnudo en una zona hostil. No porque la gente sea mala o aguerrida, sino porque este escenario es la desertificación del paisaje urbano. El sistema educativo formal se extiende por las dilatadas zonas del conurbano, ofreciendo educación gratuita para la inmensa población de sectores populares. En esta novela, la institución educativa estatal queda expuesta en sus reductos conservadores, pero también en sus resquicios de resistencia y en sus posibilidades de transformación”, destacó la escritora.

La modelo de este texto concibe su identidad como subalternizada, por su condición de género por un lado, y por otro, porque en ella  se cruzan estos opuestos: el oficio del modelo vivo, con sus connotaciones culturales y artísticas, y, el estatuto de empleada estatal, en la periferia de la periferia.  El eje de la novela transita, de la mano de la modelo, ese modo de dirigirse al mundo  en la voz de un narrador testigo: “El primer borrador de esta novela lo escribí en pocos meses porque ya la tenía pensada. La pensé, armé diagramas, fui tomando notas durante dos años. Tuvo dos años de gestación, 2014 y 2015, en febrero del 16 la escribí de un tirón, fue parir eso que se fue gestando. Ese primer borrador lo dejé descansar durante cuatro meses. El timing me lo dio la vida; trabajo en una escuela de arte, durante el año estoy muy enfocada en trabajo, reuniones, tomar horas. Durante esos dos años de gestación, mientras trabajaba fui armando, leyendo, buscando cosas que me pudieran dar ideas, modos de decir. Pero para escribir esperé al receso, a las vacaciones de verano. Y para reescribirlo esperé también para el receso invernal. Durante esos meses fui leyendo otras cosas que creí que por la temática, por el autor o por el estilo me podía ayudar. Y maduraron otras cuestiones que fueron apareciendo”. Su novela se presentó en noviembre de 2017 y se consigue en distinguidas librerías y anticuarios de la Ciudad de Buenos Aires (Aquilanti & Fernández Blanco y Dickens). Al ser una primera producción y lanzarse a través de una pequeña editorial cooperativa, de manera autogestiva,  el principal alcance fue su entorno o lectores relacionados con su entorno, esto  le permitió conocer la respuesta de sus lectores: “A esta altura del año pasado yo estaba con el último borrador. La publicación tiene algunos meses y recibo el feedback de los lectores. Casi siempre cosas graciosas, algunos me dicen que se excitaron con algunas escenas y tuvieron sexo después de leerla.  Otros, los que están más cerca de mí o me conocen más, analizan parte por parte y comparan a la protagonista conmigo. Y se preguntan,  ‘¿puede ser que Cele haya sentido tal cosa?’, y no, no me pasó eso. Quizás se basa en una anécdota que sí viví y que ellos saben que atravesé, entonces, me preguntan si realmente sentí o pensé algo así, de acuerdo con lo que leyeron. Pero los personajes, en determinado momento, cobran vida propia, por decirlo así”.

La mezcla entre biografía y ficción es un desafío para la escritora ya que hasta el momento, sus trabajos anteriores eran ficcionales aunque reconoce que muchos nacieron de una anécdota, una experiencia, propia o relatada por algún amigo. Lo vivencial dio paso a la creatividad.

Si bien el arte siempre estuvo presente en la vida de Celeste Grillo, la escritura apareció en su día a día, en su adultez. “Cuando terminé de estudiar mi inquietud no pasaba por la literatura, si bien me gustaba leer, no buscaba la expresión en ese medio. Sí tenía el interés de expresarme y eso lo hice a través de las artes visuales. En un viaje conocí a un hombre italiano con quien me casé, estuve 7 años casada, tuve que viajar mucho con él, entonces me puse a estudiar idiomas, ahí tuve un contacto con la escritura creativa”.El interés artístico la llevó a estudiar escenografía y vestuario, siempre relacionado al teatro y las artes audiovisuales, y, a trabajar posando como modelo vivo en distintos talleres de arte, incluso en ciudades tan distantes como París. El conocimiento de distintos idiomas la llevó a sumergirse en las letras y, luego, se formó como docente en Lengua y Literatura: “en el estudio de las lenguas extranjeras, atravesé instancias narrativas, instancias en la oralidad y auditivas, en las cuales tenía que preparar algo para estudiar alguna cuestión. Ahí empecé a agudizar el vuelo creativo, en la palabra extranjera. Me permitió experimentar otro tipo de experiencia lectora, a través de la lengua de otro. En ese extrañamiento y contraste con la manera de expresar de nuestro lenguaje, la literatura entonces se presentaba como  una aventura cultural. Siempre me gustó leer. Me gusta mucho la literatura latinoamericana en especial. Cuando sos un lector que no formalizó estudios en el ámbito literario tu lectura puede ser desorganizada, vas pivoteando en distintas tradiciones, porque no contemplas tu lectura de acuerdo a las tradiciones literarias, sino desde las inquietudes que van apareciendo, la sociabilidad, las recomendaciones ... Cuando formalizas esa actividad y se transforma en un estudio, posiblemente comiences a buscar una especie de ordenamiento en las lecturas, inscribirlas en alguna tradición literaria. No sé si para bien o para mal, pero es un camino, es una forma que atravesé; de la cual, por el momento, no puedo despojarme . Me interesa la literatura latinoamericana, me gustan mucho esos autores, me siento identificada con  ese modo de escribir, actual, fresco, lacónico”.

El puño y firma de la autora, primero, se volcaron hacia los cuentos y las publicaciones digitales. ‘La doble Vida de Guillermo…’ es la primera producción oficial, formal, de Grillo: “Elegí hacerlo de un modo tradicional, hay una gran corriente de autores que están en contra de aceptar los derechos de autor y darle un código, un numero al libro. Elegí editarlo por una pequeña editorial cooperativista, es un trabajo autogestivo. Quería ser la dueña de mi relato, no quería dejarlo en manos de una editorial porque no sabía que puede  pasar en un  futuro. Si gente del medio cinematográfico emergente se interesara en armar algo con mi relato, me gustaría activar para adelante y no quedar atada a ninguna cláusula con nada ni nadie. Antes de esta nouvelle, escribí cuentos, pero nunca un trabajo largo. En el cuento creo que pasa desapercibido el componente biográfico. En casi todos mis relatos el punto de partida es una experiencia propia o de algún conocido.  No sé, creería que todos escribimos así, lo diferente de estas publicaciones cortas y la novela es que en las primeras no hablo del rol del modelo vivo, hablo de otras cuestiones, pero el punto de partida es algo que me pasó a mí o le pasó a otro. Jamás me sentí analizada por esos relatos a diferencia delo que ocurre con ‘La doble vida de Guillermo, crónica de una modelo vivo’”.

La obra de Celeste Grillo sigue rotando por los espacios culturales dedicados a la escritura y otras manifestaciones porque la vecina no se limitó a las letras, incluyó un trabajo de fotografía que acompaña al libro: “Me gusta mucho el trabajo interdisciplinario. Invité a dos fotógrafas para que se pusieran en el lugar de la protagonista y tomaran fotografías; el texto tiene un apartado fotográfico muy lindo. Es una lectura distinta, visual, otro tipo de texto que cierra el libro. Me divertí muchísimo”.

De cara al futuro Grillo se quiere volcar hacia la crónica: “Estoy escribiendo una crónica de mi experiencia en El Mallín. Me interesaba vivir en la Patagonia, este verano alquilé una cabaña en El Mallín, que es una zona de montaña, cerca de El Bolsón, en donde pasé tres meses.  Pensé que iban a ser tres meses de escritura, pero no. Fueron de lectura y otras cosas, no escribí nada allá... No puedo decir que Haedo no me guste, porque también me gusta, son las calles que transitaron mis padres y mis abuelos. Me gusta el empedrado, me gusta la estación, pero porque hay una historia. Haedo no tiene ríos, no tiene montañas ni lagos, y, como a mí me gusta la vida agreste… Buenos Aires no tiene mucho interés para mí. Disfruto del jazz, de los museos, pero no es lo que me llena el alma. Buenos Aires es eso para mí: los rituales, las propuestas culturales, pero no me interesan tanto en este momento de mi vida. Yo ya estoy a la mitad de la vida. A los 20 tenía mucha sed por museos, ciclos de cine, muestras. Tengo casi cuarenta, no tengo tanto interés en esa vida, esa búsqueda. Disfruto de otras cosas, de un lago, del mar. Por una cuestión de salud tuve que volver, pero fue muy muy lindo. Nunca dejó de sorprenderme. Tuve días, uno tras otro en donde todo era igual, todos los días iba al mismo lugar:  los lagos son siempre los mismos lagos, los bosques son siempre bosques. Sin embargo, no dejaba de sorprenderme lo hermosa que es la sombra del bosque, la geometría perfecta de la hoja chiquita en contraste con la cascada, la fuerza  del agua rompiendo contra la roca.  Y esas cosas raras que pasan en los bosques, ves que hay un ciprés caído y de adentro sale un coihue, de un tronco muerto nacía un arbolito. Nunca dejó de sorprenderme”, finalizó la escritora adelantando su próximo trabajo.

‘La doble vida de Guillermo, Crónica de una modelo vivo’ se consigue en Librería Dickens, Corrientes 1375, y en el anticuario Aquilanti & Fernández Blanco, Rincón 79, de la Ciudad de Buenos Aires.


Entrevista: Gabriel E. Colonna
Redacción: Leandro Fernandez Vivas.

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